Hace unos años, hablar de Affinity era hablar de una alternativa interesante a Adobe, pero con un pero: no era gratis. Hoy, en 2026, esto cambió gracias a Canva, quien ahora es la propietaria de este software. Affinity ahora es gratuito, y eso hace que muchos diseñadores se pregunten: ¿de verdad vale la pena Affinity en 2026 o es solo una jugada de marketing?
La respuesta corta es sí, vale la pena. La larga es la que importa.
Affinity todo lo necesario en un único software
Affinity ya no es una promesa ni un “cuando mejore quizá me cambie”. Es un software maduro, estable y profesional que hoy puedes usar sin pagar licencias ni suscripciones. Y eso, en un mundo creativo cansado de pagos mensuales, pesa mucho más de lo que parece.
Para entender por qué Affinity está tan bien posicionado en 2026, hay que mirar el contexto. Adobe sigue siendo potente, nadie lo discute, pero su modelo por suscripción genera cada vez más rechazo.
Muchos freelancers, creadores de contenido y pequeños estudios no necesitan todo Creative Cloud, solo herramientas sólidas para trabajar bien y cobrar por su trabajo. Ahí es donde Affinity encaja perfecto.
Affinity reúne en un solo ecosistema lo que antes estaba separado: diseño vectorial, edición de imágenes y maquetación. Si vienes de Illustrator, Photoshop o InDesign, la adaptación no es traumática. La interfaz es limpia, lógica y rápida. No se siente como “software gratuito”, se siente como una herramienta pensada por gente que realmente diseña.
Otro punto clave es el rendimiento. Affinity sigue siendo muy ligero incluso en equipos modestos. En 2026, cuando muchas apps dependen demasiado de la nube o de procesos pesados, trabajar en local, con buena velocidad y sin lag, se agradece muchísimo. Abrir archivos grandes, exportar PDFs o trabajar con imágenes de alta resolución es fluido y estable.
Affinity para quién es y para quién no
Ahora bien, seamos honestos. Affinity no es para todo el mundo. Si trabajas en equipos enormes que dependen de flujos muy específicos de Adobe, o si necesitas integraciones avanzadas con herramientas corporativas, quizá no sea el reemplazo ideal.
Tampoco es la mejor opción si tu trabajo gira exclusivamente alrededor de colaboración en tiempo real tipo Figma. Pero para la mayoría de diseñadores independientes, creadores digitales, ilustradores y editores, cumple de sobra.
El hecho de que ahora sea gratuito cambia completamente la ecuación. Antes la pregunta era si valía la pena pagar por Affinity en lugar de Adobe. En 2026, la pregunta real es por qué no probarlo. El riesgo es cero y el potencial ahorro es enorme.
Entonces, ¿vale la pena Affinity en 2026? Sí, y mucho. No porque sea gratis, sino porque es bueno. Lo gratuito solo elimina la última excusa para no darle una oportunidad. Si buscas una herramienta profesional, rápida, sin suscripciones y capaz de cubrir la mayoría de trabajos de diseño,
Affinity hoy es una opción muy difícil de ignorar. Y eso, en el panorama actual del diseño, ya dice bastante.
